Alicia Bárcena llama a las mujeres a romper el techo de cristal a través de la emancipación y la autonomía*

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Durante una presentación en el marco del Foro Forbes Mujeres Poderosas 2017, la Secretaria Ejecutiva de la CEPAL destacó la necesidad de alcanzar la igualdad con titularidad de derechos.

Las mujeres debemos romper el techo de cristal a través de la emancipación y la autonomía política, física y económica, afirmó hoy Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), durante una presentación en el Foro Forbes Mujeres Poderosas 2017, realizado en Ciudad de México.

En su exposición, la máxima representante del organismo regional de las Naciones Unidas señaló que las mujeres de la región tienen que alcanzar la igualdad pero con titularidad de derechos, “no por tener más dinero o menos, no por tener más o menos medios, no sólo por nuestra voluntad individual”.

Precisó que la autonomía económica de las mujeres es fundamental pues representa la verdadera emancipación. Sin embargo, advirtió, en la región la pobreza tiene rostro de mujer.

Recordó que en América Latina y el Caribe 75 millones de personas padecen pobreza extrema, mientras que 185 millones viven en la pobreza.

A esto se suma la amplia brecha salarial entre hombres y mujeres que aún alcanza el 18% en la región. “Esto no es justo. Tenemos que luchar porque las mujeres a trabajo similar reciban el mismo salario que los hombres”, señaló la máxima representante de la CEPAL.

En materia de autonomía física, Alicia Bárcena enfatizó que el derecho sexual y reproductivo es esencial. “Se trata de decidir sobre nosotras mismas; nuestro cuerpo, nuestro territorio”, señaló.

Añadió que se debe abordar eficazmente el embarazo adolescente, una de las expresiones más profundas de la desigualdad, que afecta principalmente a las poblaciones más pobres de las sociedades latinoamericanas y caribeñas. Instó además a eliminar la mortalidad materna y a visibilizar sus indicadores.

La alta funcionaria de las Naciones Unidas advirtió que “el gran flagelo que existe en nuestra región todavía es la violencia contra las mujeres”, y añadió que, pese a las múltiples iniciativas, sigue siendo un problema grave no solamente en los hogares pobres sino también en los de altos ingresos.

En cuanto a la toma de decisiones, las mujeres necesitan más participación en la jerarquía, mayor acceso a poseer activos financieros y a la propiedad de la tierra, afirmó. Precisó que la presencia de mujeres en los ámbitos de poder todavía no supera el 30%.

Alicia Bárcena recordó que la igualdad de género es un eje de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, una hoja de ruta que pone a la igualdad en el centro, en especial a la igualdad de género.

Puntualizó que hay tres ejes indispensables de política que se deben aplicar para alcanzar la igualdad para las mujeres: la redistribución de los ingresos y del tiempo, que considere la economía del cuidado; romper el silencio estadístico para visibilizar la situación de las mujeres; y finalmente, empujar por políticas públicas deliberadas para resolver las brechas de inequidad por sexo.

“Creo que la apuesta es un nuevo estilo de desarrollo, una tarea política. Se requiere una dirección clara y cambiar la conversación. La igualdad es el horizonte y debemos pasar de la cultura del privilegio a la cultura de la igualdad”, concluyó.

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Poner fin a todas las formas de discriminación contra las mujeres y niñas no es solo un derecho humano básico, sino que además es crucial para acelerar el desarrollo sostenible. Ha sido demostrado una y otra vez que empoderar a las mujeres y niñas tiene un efecto multiplicador y ayuda a promover el crecimiento económico y el desarrollo a nivel mundial.

Desde 2000, la igualdad de género es un aspecto primordial de la labor del PNUD, sus aliados de la ONU y el resto de la comunidad global, y se han registrado algunos avances extraordinarios. Más niñas asisten hoy a la escuela que hace 15 años y en la mayoría de las regiones se logró la paridad de género en educación primaria. Además, las mujeres constituyen hoy el 41 por ciento de la fuerza laboral remunerada no agrícola, en comparación con el 35 por ciento en 1990.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible se apoyarán en estos logros para garantizar el fin de la discriminación a mujeres y niñas en todo el mundo. Sin embargo, en algunas regiones aún existen grandes desigualdades en el mercado del trabajo, donde a algunas mujeres se les ha negado sistemáticamente el acceso igualitario al empleo. Los obstáculos más difíciles de superar y que aún persisten son la violencia y la explotación sexual, la división desigual del trabajo no remunerado -tanto doméstico como en el cuidado de otras personas- y la discriminación en la toma de decisiones en el ámbito público.

Garantizar el acceso universal a salud reproductiva y sexual y otorgar a la mujer derechos igualitarios en el acceso a recursos económicos, como tierras y propiedades, son metas fundamentales para conseguir este objetivo. Hoy más mujeres que nunca ocupan cargos públicos, pero alentar a más mujeres para que se conviertan en líderes en todas las regiones ayudará a fortalecer las políticas y las leyes orientadas a lograr una mayor igualdad entre los géneros.

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